SEXTO DOMINGO DE SAN JOSÉ

Autor: Raúl Berzosa


Ofrecimiento
 

¡Glorioso Patriarca San José!

Venimos a consagrarte estos siete domingos,

meditando en ellos «tus dolores y gozos».

Te ofrecemos nuestro corazón

recíbelo y hazlo semejante al tuyo,

para que todos los días de nuestra vida

te sean agradables y merezcan 

las bendiciones de Jesús y de María. 

Amén.


Sexto Dolor y Gozo

José se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría Nazareno. (San Mateo 2,22-23)

Glorioso San José, que con valentía creativa hiciste frente a las dificultades. Si tu alegría al volver de Egipto se vio turbada por el miedo a Arquelao, después, tranquilizado por el ángel, viviste contento en Nazaret con Jesús y María.

Por este dolor y gozo, te suplicamos que concedas a todos aquellos que sufren persecución o discriminación a causa del nombre de Cristo el don de la paciencia y de la caridad, para que puedan dar testimonio fiel y creíble de tus promesas. Concédenos la gracia de sentirnos unidos a ellos y trabajar por la paz y la libertad de todos los hombres.

Después rezamos PADRENUESTRO, AVEMARÍA y GLORIA.

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